Romancero Aldeano

Publicado en 1938

Espero… ¿qué espero?
siempre espero algo:
sueño que en el verso
se abrirá el milagro…

“Pórtico”

Romancero Aldeano, 1938.

(Fragmento).

MUERTE DE LA CATITA

Floreció la tarde
tiempo de tragedia:
se murió la cata
de una pobre vieja.
En las carnes verdes
la guija maleva
penetró muy blanca
y salió bermeja.
En las carnes verdes…
¡La catita muerta!
Y luego en la tarde
la voz de la vieja;
recorrió su lloro
la dormida aldea;
su llanto quebrado
subió a la iglesuela;
se anudó a las ramas,
regó las callejas.
La anciana decía:
–Mi catita muerta…
Mi sola familia…

Mi fiel compañera…
Sus hijos, su esposo,
su familia entera,
se llevó la guija
brillante y ligera.


La anciana y su lloro,
y en sus manos muerta,
una rosa verde
de calladas sedas.
¡El pico sin voces!
Las patitas yertas
en las finas manos
de mujer que reza.


La gente del pueblo
se asomó a las puertas:
–¿Qué le pasa, doña?
–¿Por qué llora, vieja?
Y cada pregunta
no logró respuesta…

Romancero aldeano, 1938.

 

ROMANCE DE MI VIDA ALDEANA

Acá por piedras y montes

vivo mi vida encerrado;

gustando soles y lunas,

noches y días muy claros

luz amarilla en otoño,

tibio verdor en verano.

Gustando soles y lunas

vivo mi vida encerrado

en este anillo de montes

de un viejo valle puntano.

Romancero aldeano, 1938. (Fragmento).

PÓRTICO

En la entraña vieja
de mi tierra canto.
Solo, solo, solo
doy mi verso claro.
En la entraña vieja
de mi tierra: un árbol
sin nombre: mi vida,
mi veintena de años.

En el verso digo
lo que a todos callo.
¡El verso es tan simple!

¡Me vuelve tan sabio!

Romancero aldeano, 1938.